El mundo está conformado siguiendo las líneas de ciertas lógicas. Las formas de organizarse la humanidad también siguen tales lógicas.
Algunas organizaciones están formadas siguiendo una lógica de “catedral“.
Otras organizaciones están formadas siguiendo la lógica de un “bazar“.
Las catedrales está organizadas en jerarquías de mando de inspiración militar. Los humanos superiores dan ordenes que deben ser ejecutadas por los humanos subordinados.
Los bazares se auto organizan, basándose en la cooperación voluntaria entre humanos. Como moléculas en una reacción nuclear, los humanos se unen allí donde sus esfuerzos son necesarios.
Las catedrales separan consumo de producción. Los consumidores no comprenden o modifican los productos que consumen.
Los bazares permiten a los humanos ser tanto consumidores como productores.
Los consumidores son alentados a crear nuevos productos a partir de los productos que consumen.
Las catedrales no pueden surgir a menos que la difusión del libre conocimiento este prohibida.
El conocimiento subyacente de los productos o de la producción debe estar cerrado y no se libera al público.
Los bazares no pueden surgir a no ser que se prohiba el bloqueo del conocimiento.
El conocimiento subyacente de los productos o de la producción debe mantenerse como público.
Estas dos lógicas siempre han existido, sin embargo sólo ha sido a partir de finales de los 90 cuando los humanos han debatido sobre ello.
La ciencia de la computación, especialmente la programación de software ha servido como laboratorio para esta discusión.
Las “catedrales” y “bazares” han llevado a los humanos a interpretar su historia social de una nueva forma:
Durante los últimos dos siglos, las catedrales se han expandido a expensas de los bazares.
Si quieres saber más lee el libro “La catedral y el bazar” escrito por el polémico Eric S. Raymond